Los Humidificadores de aire pueden ser de vapor caliente o de vapor frío. Aquí nos ocuparemos de los humidificadores de vapor caliente, también denominados humidificadores de vapor tibio. Estos humidificadores primero calientan y luego enfrían el agua antes de vaporizarla, para evitar el riesgo de quemaduras, aunque su uso está desalentado en presencia de niños pequeños porque son más peligrosos que los humidificadores de vapor frío. Funcionan simplemente por medio de dos electrodos inmersos en el agua. El vapor caliente sale por un orificio previsto a tal efecto, y todas las impurezas permanecen en el fondo del tanque.
Los beneficios de los humidificadores de vapor caliente son numerosos, comenzando por el hecho de que el vapor se difunde muy bien en la atmósfera del cuarto en que se haya instalado el dispositivo. En consecuencia, la respiración será más fácil gracias a la mayor humedad. Por su parte, las personas que tengan la piel seca disfrutarán del efecto del vapor sobre su piel, que se hidratará. La sensación es comparable, a pequeña escala, a la que se sentiría en un pequeño baño turco o hamam. Por último, el humidificador también permite calentar un poco un ambiente un poco frío, como por ejemplo una sala de espera.

